El Espacio Europeo de Educación Superior ha planteado una renovación del proceso de enseñanza-aprendizaje que implica un cambio metodológico dirigido a potenciar el papel activo del estudiante, la iniciativa y el pensamiento crítico.
En este nuevo panorama, las Tecnologías de la Información y de la Comunicación juegan un papel clave, ofreciendo nuevos contextos y posibilidades para el desarrollo de estas competencias (Esteve, 2009).